Los Diez Mandamientos para elegir la mejor asesoría TIC

Experiencia

Obviamente, una asesoría TIC mínimamente consolidada tendrá ya ciertas tablas a la hora de conducir el proceso de desarrollo de servicio y ejecutarlo. No quiere decir que no debas confiar en una empresa con poco tiempo de vida, ojo, pero sí que debes fijarte en que se centren esfuerzos en la atención a clientes.

Áreas de trabajo

Si lo que buscas es puro diseño web, no tiene sentido que te dirijas a una empresa que se centra en la implantación de ERPs, por ejemplo. Esto que parece de cajón no siempre queda tan claro, y a veces el “vamos a probar con estos a ver qué tal” se impone. Claro, puedes tener suerte: hay gente que sabe hacer (casi) todo muy bien. Pero también puede darse el caso contrario.

Si tienes muy claro lo que quieres exactamente, busca una consultora TIC que sobresalga. Por ejemplo: especialistas en tiendas online, en diseño con Drupal, en un sector de actividad concreto… La empresa sabrá al dedillo cuáles son los retos standard y eso permitirá disminuir el margen de errores, así como acortar y definir plazos.

Proyectos desarrollados

Siempre es conveniente echar un vistazo al área de clientes de la compañía para ver quienes han confiado en ella, pero ahí van tres matices. El primero, ver qué han hecho exactamente para cada cliente (en especial aquellos que se parecen a ti). Resulta muy atrayente ver el logo de una gran empresa en el portfolio, pero hay que separar la paja del grano y ver qué proyecto se llevó a cabo (¡y cómo quedó!).

Segundo, ¿trabajó como empresa principal o fue un proyecto en el que únicamente tuvo una pequeña colaboración? No es lo mismo haberse encargado de la migración digital de archivos de una compañía de 5000 trabajadores que haber participado únicamente como apoyo en el rediseño de la nueva imagen del sistema. Y tercero: ¿han trabajado para una o varias firmas que sean tu competencia directa? ¿Te sientes cómodo con ello? ¿Cuál es la política de la consultora a la hora de trabajar para firmas rivales?

Equipo

Siguiendo en la estela de no pedirle peras al olmo, si puedes bucear en el catálogo de especialistas que la asesoría TIC pone a tu disposición, mejor. ¿Cuenta con el tipo específico de profesional que a ti te hace falta? ¿Dispone del número de ellos adecuado al tamaño y alcance de tu proyecto? ¿Son seniors o juniors, o una combinación de ambos? ¿Puedes ver qué trabajos han hecho anteriormente? Y, como los equipos que juegan en Liga, Copa y Champions... ¿hay banquillo por si acaso los cracks necesitan descansar?

Precio

Los buenos profesionales no son baratos, y tenemos que estar seguros de que la empresa está en nuestro rango de precios. Ojo también porque un presupuesto elevado o económico puede no ser lo que parecen a simple vista: hay profesionales que ofrecen costes más ajustados y otros que se sobreestiman. Atentos a la estructura de costes fijos de la empresa, al menos la que está a la vista. Y sobre todo, un consejo muy importante: el low cost acaba saliendo caro.

Comunicación

Puede que la empresa sea excelente, pero si no te entiendes con las personas que están al mando de tu proyecto, no hay futuro. A lo mejor el comercial era muy simpático, pero el desarrollador que han puesto al cargo de lo tuyo no te coge el teléfono, no responde a tus mails o no te entiendes con él. ¿Estás recibiendo lo que te prometieron? ¿Te tratan bien? Y tú, ¿estás poniendo de tu parte lo necesario?

Estilo

Es importante –sobre todo para aquellos proyectos de fuerte contenido gráfico- que el estilo visual que tiene la consultora TIC a la hora de hacer las cosas esté en tu longitud de onda. Por poner un ejemplo: imagínate que vas a cortarte el pelo a una peluquería nuevas que has visto, muy cool, y acabas con un look totalmente alejado de lo que buscabas. ¿De quién es la culpa, del peluquero o tuya?

Plazos

Desde el momento en el que te sientas a explicar lo que quieres hasta el día en que por fin ve la luz la criatura, hay que procurar que los plazos de desarrollo, ejecución, corrección y entrega estén claros. Trabajar con un cronograma puede ser una buena ayuda para las dos partes. Para ti, porque podrás exigir los resultados a tiempo, y para la empresa, que evita el síndrome del “cliente eternamente insatisfecho”.

Referencias

Muchos proyectos comienzan porque nos ofrecen referencias positivas de tal o cual empresa, y muchos acaban porque alguien te advierte que lo que te vendieron en un contacto comercial son patrañas. Pero si no es el caso y con todo lo anterior no te basta, quizás puedas encontrar alguien que te hable de lo que la empresa ha hecho para él. No tienes porqué y llamar a puerta fría: seguro que a través de LinkedIn puedes encontrar a alguien en algún grupo en común que te conecte. También puedes ver si la asesoría TIC incluye en su web o redes sociales testimonios de clientes felices. O, si manifestaron algún problema, cómo se solucionó y cuál fue el desenlace.

¿Se actualizan?

… no hace falta que te abra la puerta un dron y que en la oficina todos vayan con cascos de realidad virtual, pero qué mínimo que estén al menos un poco “en la onda”. Un poco de conocimiento de qué se mueve en el mundillo y tecnología del siglo en el que vivimos es el equivalente al “sal peinado y arreglado de casa”.  Tu instinto deberá decirte si te quedas sentado en el sillón… o sales pitando sin tocar ese café sospechoso, sin esperar a que el Conde, cuyo retrato está colgado sobre una chimenea apagada, haga su entrada en la vieja mansión. Aunque llueva a cántaros y se te haya estropeado el coche

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